La vida se había encargado de separarnos; tal vez fueron nuestras ideas. Esas ideas liberales de la juventud, aquellas que te hacen pensar que el mundo gira desde tu propio eje, donde el centro del universo eres solamente tú; y te hace pensar que puedes hacerlo todo, como besarnos en los labios al despedirnos tan solo porque somos amigos, caminar de la mano y dormir abrazados; sentarte desnuda en mis rodillas cuando no está tu mamá, con tan solo una toalla húmeda tapando tu figura y aun así pretender seguir siendo “solamente amigos”. Esas cosas terminaron por separarnos; nuestras vidas se habían complicado mucho, empezábamos a invadir el espacio del otro y eso no nos gustaba; tal vez nos separamos antes de decir que lo habíamos hecho, pero nuestra amistad no terminó nunca.
Hace una semana, luego de varios años volví a verte; te ví aun más bella que la última vez. Los años te sentaron bien, tu piel aun es suave y tu sonrisa asoma una dentadura renovada, tu figura si bien no es la misma ha conservado sus líneas impecablemente. Nuestro encuentro fue efímero, solo alcanzó para saludarnos. Tu mirada fue oscura, tímida, distante. Yo, en cambio, pretendí que nos habíamos visto siempre, apenas ayer y te salude con un simple – “hola” – pero solo procuraba tapar la inmensidad sin hacerlo. Quise decirte muchas cosas, mas el tiempo se detuvo un instante, y como en una película de cine, los recuerdos contigo invadieron mi mente, me pregunto si te pasó igual. Cuando salí de aquel trance pude ver que te alejabas aun sin despedirte y justo cuando te perdías en el horizonte, volteaste, me lanzaste una mirada y de soslayo dijiste – “adiós” -, con una de tus manos, como si supieras que esta iba a ser la última vez.
Pensé en ti toda la noche y varias noches durante ésta semana, hasta que justo hoy leí tu nombre en el diario, no lo podía creer, y aunque mis ojos se hicieron agua, solo una lagrima pausada recorrió mi mejilla izquierda, cayendo abruptamente debajo de tu nombre, justo donde armonizan sin armonizar cuatro terribles letras del alfabeto que te acompañaban esta mañana: Q.E.P.D.



